Desempeñarse hoy como
secretaria de un ejecutivo de empresa no tiene el mismo significado que
el de hace unos años, cuando las exigencias del mercado eran menores y
las tareas se relacionaban directamente con un trabajo estrictamente de
oficina. A pesar de que la tecnología y los nuevos formatos de
comunicación amenazaron con reemplazar su función, está lejos de
lograrlo.
Para muchas mujeres, este tipo
de puesto resulta una exigencia constante. Son muchos los factores que
se deben tener en cuenta, entre ellos, el nivel de capacitación y el
cuidado de la imagen personal.
Quienes seleccionan a sus
asistentes buscan personas con solidez actitudinal: la empatía, la
comunicación y el esfuerzo por despejar el camino o simplificar las
tareas son cualidades importantes. También suma valor el poder asumir
diferentes responsabilidades y funciones, así como contar con la
facilidad para coordinarlas.




